30 noviembre 2008

Animación a la lectura

El más grande desafío de estos tiempos, y de todos los tiempos, sin lugar a dudas es incentivar a la lectura a los niños y adolescentes en etapa escolar, parece ser que esta preocupación no ha tenido su correspondiente "ocupación" por parte de maestros, bibliotecarios y pedagogos en general. Una simple mirada examinadora de nuestro entorno nos revela situaciones no muy alentadoras , por lo menos en lo que educación pública se refiere. Próximamente el Ministerio de Educación de la Nación, proveerá los resultados del Primer Relevamiento de Bibliotecas Escolares en el contexto del Mapa Educativo Nacional elaborado por la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa. No estamos haciendo futurología, ni somos escépticos ni pesimistas, nunca es tarde cuando la dicha es buena, esto nos proporcionará información para saber cuántos somos y cómo estamos en las Bibliotecas Escolares, pero, nobleza obliga, los que venimos del pulmón bibliotecario, ya sabemos que, hay pocos "profesionales", en muchos establecimientos no hay cargos, en un gran porcentaje "los libros están solos", algún maestro o alguien de la institución abre sus páginas cada tanto cuando hay tiempo, a la par de otras tareas y así no alcanza...Se carecen de las tecnologías suficientes, y en muchos casos no poseemos los conocimientos suficiente para emprender tareas de "alfabetización digital" y así embarcarnos docentes, bibliotecarios, alumnos e informáticos en la crucial tarea de integrarnos y trabajar. Debemos tomar conciencia que ya no puede discutirse quién se hará cargo de las "nuevas alfabetizaciones", es el Estado quien debe establecer políticas públicas y facilitar la ejecución de éstas en favor de los ciudadanos.
Este panorama no es tan halagador como pretenderíamos, pero nos replanteanos un protagonismo como hace mucho tiempo no sucedía, y he aquí donde las Bibliotecas 2.0 pueden ponerse en práctica en proyectos basados en actividades comunitarias, colectivas, colaborativas, integradoras.Sin lugar a dudas el incentivo que debemos ofrecer ya no pasa solo por ofrecer el libro de lectura obligatoria, si no contribuir al manejo, uso y aplicación de las herramientas que nos proporciona Internet por ej. proveer a la s inquietudes de los usuarios, al mismo tiempo que promover su participación en la elaboración del "producto" que sería la satisfacción de su demanda. Una oportunidad para comenzar a preguntarnos ¿Los Bibliotecarios estamos haciendo los deberes? Si la respuesta es dudosa, comencemos hoy a dilucidarla.

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